Caitlin Frazier comienza algunos días hábiles recorriendo Venice Beach (la Playa de Venecia), CA y el Paseo Marítimo de la Calle Tres en Santa Mónica, con bocados y fichas de autobús para obsequiarle a los adolescentes ambulando las calles sin hogar.
"Las fichas de autobús son para hacerles llegar a nuestra agencia, Common Ground Westside (Terreno Común Occidental), donde los adolescentes pueden pasar de visita para recibir alimentos, el cuidado médico y dental, la prueba de VIH y otros servicios, dice Frazier, de 22 años.
Después del trabajo, Frazier regresa a "Casa" que es la rectoría de la Iglesia de la Fe Sagrada en Inglewood, que comparte con otras cinco personas de similar edad. Son todos recién graduados de la universidad que han optado por vivir sencillamente durante un año, proveer servicios a la comunidad, y también ofrecer la meditación y reflexión teológica en Los Ángeles vía el Programa de Internos Urbanos Episcopales (PIUE).
Frazier recuerda algunos momentos "Agitados" en su internado urbano durante sus primeros seis meses. Pasó de vivir como una universitaria a tener un empleo de tiempo completo. Se fue de vivir en una ciudad predominantemente blanca y al sur de los EE.UU. como lo es Norman, Oklahoma, a "Perderse en Los Ángeles, a vivir en la Costa del Oeste, residiendo en un ambiente multicultural y urbano, y dentro de un ajuste donde las personas no se parecen en nada a mí", dice.
Con seis meses aún por finalizar su internado, la joven Episcopal de cuna dice que ella y sus compañeros de dormitorio - quiénes son de Hawai, Illinois, Indiana, Michigan y el Norte de California – y provienen de una diversidad de tradiciones de fe - se han solidificado como familia. "Hemos desarrollado buenas relaciones. Les recurro cada vez que los necesito. Tomó mucho trabajo de parte de cada uno de nosotros", dice. "No puedo imaginarme haciendo esto sin ellos."
Cox, natural de Houston, Texas y ex interno, recuerda ser atraído al programa "Porque ofrecía una experiencia realmente visceral y de primera clase sobre como construir el Reino de Dios apoyando a los más necesitados."
La Revda. Winnie Varghese, Capellán Episcopal en la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York y miembro del Concilio Ejecutivo de la Iglesia Episcopal, fue parte de la clase de internos del 1994 al 1995. Está de acuerdo con Cox: "PIUE te lanza dentro de una comunidad complicada, una organización de servicio, un problema social, y una ciudad; y te pregunta quién deseas ser en ése lugar.
"No hay respuestas fáciles algunas pero existen muchos recursos asequibles a los internos y... cuando estos trabajan, los internos empiezan a verse como líderes y agentes de cambio. Tiende a producir líderes independientes, creativos que creen que la Iglesia Episcopales es un agente de cambio dentro de un mayor contexto."
"Alimentos del alma” (como se describe la comida sureña negra de los EE.UU.); el liderazgo en desarrollo
Cuando PUIE (en inglés www.euip.org) comenzó hace 18 años, el entonces Obispo de Los Ángeles, Frederick H. Borsch "Quería empezar un Cuerpo de Servicio Episcopal nacional,” recordó el Revdo. Gary Commins, quién fuera el rector de la Iglesia de la Fe Sagrada en aquél tiempo.
Fondos diocesanos iniciales restauraron la rectoría para el espacio vital y las agencias involucradas aportaron financiación para apoyar el programa, dijo Commins, quién es hoy el rector de la Iglesia Episcopal de San Lucas en Long Beach.
En última instancia, PUIE "Es un modelo para todos nosotros, para lo que queremos, lo que debemos estar haciendo", dijo recientemente. "Queremos pertenecer, queremos a la comunidad, queremos un propósito, y queremos hallar entendimiento para nuestras vidas. Todo esto te hace recordar la vida cristiana, lo que todos debemos estar haciendo - aunque es un poco más intenso, por supuesto."
Sarah Nolan fue confirmada en la Iglesia Episcopal mientras internaba durante la clase de 2005 al 2006. El año siguiente se convirtió en coordinadora del programa y sirvió como co- presidenta de la junta asesora de 2007 al 2009.
"No ha sido de ninguna manera un año fácil, pero es uno decisivo como parte de la jornada de crecer como adulto joven y llegar a la adultez", recuerda Nolan, capellán de medio tiempo para el Ministerio Universitario de la Mesa Abundante de la Universidad del Estado de California de las Islas Channel (siglas en inglés CSUCI). "Los adultos jóvenes que deciden participar en el programa son personas maduras, compasivas, y espirituales que están tratando de vivir su fe en maneras significativas", dijo. "PUIE crea un espacio para este tipo de discernimiento vocacional y equipa a estos adultos jóvenes para que sean líderes tanto en su comunidad como en la iglesia."
El director de la escuela Jay Bechtel está tan asombrado con el interno P.J. Walter de PUIE que dice que estaría feliz de que él continuara como instructor de matemática de la escuela secundaria cuando el internado termine.
El Centro de Educación Hillsides en Pasadena, cuyos niveles de enseñanza van desde el jardín de infancia hasta el duodécimo grado, ha asignado a un interno en las aulas durante seis de los pasados ocho años, y todos han sido impresionantes. "Han desarrollado buenas relaciones rápidamente con nuestros niños... muchos de los cuales tienen problemas emocionales de comportamiento y también dificultades en el aprendizaje.", dijo Bechtel. "Pueden entrar a participar en el programa, observar lo que está ocurriendo, y desarrollar buenas relaciones en un espacio de tiempo muy breve."
Camilla Brannstrom, la gerente de proyectos especiales en My Friend’s Place (El Lugar de Mi Amigo[a]), una organización sin fines de lucro de Hollywood que ofrece servicios a la juventud sin hogar, dice que los internos de PUIE sirven como consejeros o en proyectos especiales y "Traen nuevos ojos" e ideas y a menudo son transformados en el proceso.
Cox de PUIE dice que se sintió atraído al programa porque "Parecía que estaba escuchando el mensaje del Evangelio constantemente sin vivirlo realmente."
Le gustó su intensidad y la posibilidad para la transformación. "Creemos que el trabajo verdadero de ampliar el Reino de Dios ocurre afuera en las calles, con los pobres y los oprimidos que son olvidados tan a menudo en nuestra sociedad", dice Cox, quién fue nombrado Director Ejecutivo en julio de 2007. "Y queremos inculcar esta visión en estos futuros líderes al comenzar sus carreras. Nuestro objetivo es tenerlos comprometidos en trabajar esta visión todos los días de sus vidas."
PUIE típicamente acepta seis personas jóvenes entre los 22 y 30 años de edad para los internados, que comienzan en septiembre. El programa está afiliado con AmeriCorps y es miembro de la recién creada fundación de Cuerpos de Servicio Episcopal (las siglas ESC), una federación nacional organizada para ofrecer programas de servicio a los adultos jóvenes en los Estados Unidos de América. (Para mayor información sobre ESC, visite www.episcopalservicecorps.org.)
Aproximadamente 80 por ciento del presupuesto anual de $120,000 de PUIE se deriva de las agencias donde los internos sirven. "La quinta parte que resta consiste en recaudar fondos por la junta de gobierno", dice Cox. "Estamos desarrollando el apoyo lento de antiguos alumnos a medida que nuestras clases de internos previos empiezan a llegar a un punto en sus vidas que pueden respaldarnos económicamente."
Para Bryce Fisher, de 22 años de edad, ofrecer un año en servir a los demás fue "Un buen camino para la transición que ocurre cuando uno termina la universidad."
Después de titularse el año pasado de la Universidad de Bethel en South Bend, Indiana, estaba considerando la escuela de postgrado, pero "No estaba seguro de lo que quería estudiar", recordó Fisher. "Quise participar en algún tipo de trabajo que fuera importante para la sociedad." También quería una comunidad intencional "Y me gustó el hecho de que hay pautas definidas en la manera en que la comunidad trabaja aquí."
Esas pautas incluyen los preparativos semanales para las comidas de la comunidad y el tiempo para la reflexión teológica – referido como "Alimentos del alma” (como se describe el “soul food” o la comida sureña negra de los EE.UU.) - y al menos cuatro retiros anuales y reuniones regulares con Cox.
Fisher ha pasado los últimos seis meses trabajando como gerente de casos de vivienda para el Centro San José en Venice (Venecia), CA; su sueldo es $575 mensuales después de pagar los impuestos. Es hijo de un pastor metodista libre y una misionera evangélica y dice que los seis meses anteriores le han enseñado mucha paciencia. "Me estoy estirando dentro de la Iglesia Episcopal y ha sido una buena experiencia", dijo.
"Muchas veces es muy tentador querer que las demás personas vean las cosas de la misma manera en que lo hago yo. Es muy fácil impacientarse cuando no lo hacen", dice Fisher. "Ayudo a las personas a matricularse en los programas del Capítulo 8 que están viviendo en un refugio de transición. Me reúno con ellos todos los meses por un año para asegurarme de que están al día en el pago de sus facturas y recibiendo todos los servicios que necesitan para mantener su vivienda."
Para muchos internos, el año que pasan en PUIE es la "Primera experiencia de vivir con menos", dice Cox. "Esta experiencia, sin embargo, los ayuda a ver que la abundancia verdadera no está ubicada en el dinero, pero en lo que se puede lograr a través de la franqueza del corazón, trabajando en conjunto con la comunidad, y un compromiso para el bien de todos."
Cox dijo que ahora el 22 por ciento de los alumnos de PUIE son ordenados sacerdotes Episcopales. Otros 40 por ciento han buscado establecerse en profesiones como los servicios sociales, la educación, o consejería. Setenta por ciento son practicantes religiosos activos y el 60 por ciento son líderes laicos.
Caitlin Frazier dice que espera que el resto de su internado "Sea mucho menos agitado que en los pasados seis meses.". Una de las sorpresas más grandes ha sido la comunidad desarrollada entre los internos. "Es mucho más importante de lo que yo habría soñado. Es asombroso volver a casa y escuchar las historias de todos y la manera en que descubrieron algo sobre sí mismos."
Y ella también tiene sus propias comprensiones: "Pensaba que estaría totalmente realizada haciendo la labor directa de los servicios sociales", dice Frazier, quien ahora está considerando solicitar a las escuelas de derecho para entrar en el año 2010.
"Pero, es muy difícil saber que algunos de los mismos clientes a quienes vi hace seis meses, son los que mis compañeros de trabajo han estado viendo por años. Tenía la idea de que alguien entraría por nuestras puertas, y luego de un par de meses tendríamos sus vidas calculadas y llegarían a ser estables, con una casa y un trabajo y todos estos tipos de cosas.
"Las historias de éxito son unas que ya no están ahí más y usted nunca está al tanto de ellos realmente, o lo que fue de ellos." “Sin embargo, me alegra mucho más saber que hice el internado. Estaré muy triste el día que deje a esta comunidad y a este lugar."
Cox ya ha recibido 40 solicitudes de admisión para los internados del próximo año. Reconoce el apoyo diocesano con el paso de los años para "El gran trabajo que PUIE ha hecho posible a través los pasado 18 años. El programa ha sido un líder legítimo para los ministerios de adultos jóvenes en toda la Iglesia Episcopal."